MIGUEL SARALEGI: “NO GANA EL MÁS FUERTE, SINO EL QUE MÁS INSISTE”
- plazaraunav
- 6 abr
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Actualizado: 13 abr
El ex harrijasotzaile, que batió el récord al levantar 329 kilos, guarda una trayectoria de insistencia y sacrificio

Saralegi junto a la piedra con la que batió record. Imagen: propia
Miguel Saralegi Arribillaga ‘Mieltxo’ (58), natural de Leitza, convirtió el levantamiento de piedra en una forma de vida. Desde que empezó con apenas 12 años, su trayectoria ha estado marcada por el esfuerzo, la constancia y una idea fija: insistir hasta conseguirlo.
Para alguien que ha dedicado más de 25 años a este deporte, la piedra guarda un significado muy especial. “Me ha enseñado muchísimas cosas. Es la que me ha dado reconocimiento, pero también la que me ha llevado al límite físico”, cuenta.
Insistir hasta levantarla
En un deporte donde el margen es mínimo, Saralegi lo tiene claro. “Hay que entrenar muchísimo, sacrificarse y seguir insistiendo”, afirma. Esa insistencia fue clave para lograr uno de sus mayores hitos: levantar la piedra de 329 kilos. Un desafío que no llegó de un día para otro pues, para cuando lo logró, “ya lo había intentado muchísimas veces”, recuerda.
Este récord, para muchos inalcanzable, llegó a Miguel casi de manera imprevisible.
“El día que la levantas, la levantas casi de casualidad”
Pero esa casualidad solo llega después de años de trabajo. “Hay que seguir preparándose y entrenar mucho hasta que llegue el día”, añade. Porque no basta con hacerlo en los entrenamientos, “hay que levantarla en la plaza, delante del juez y con el peso comprobado”, asegura.
Una carrera de altibajos
Saralegi batió su primer récord con 19 años, pero su carrera no fue una línea recta. Incluso, como muchos deportistas, pensó en dejar el levantamiento de piedras más de una vez. “Ha habido de todo. Cuando te va bien es muy bonito, pero cuando vienen malos momentos, hay que seguir entrenando igual”, explica. Saralegi en ese entonces tenía un trabajo en el que seguir en caso de retirarse. “Era monitor de gimnasio, con una actividad fácil. Entonces decía que, cuando se me acabara la piedra, ya tendría un oficio relativamente tranquilo”, explica.
Sin embargo, siempre optó por continuar pese a las dificultades. “Quería seguir peleando para llegar lo más alto posible”, afirma. Por eso, su evolución mental también fue clave. De aquellos inicios en los que entrenaba por puro pasatiempo, pasó a entender la exigencia real de esta modalidad.
“Hasta 100 van todos los coches. Hasta 150-160, casi todos. A 200 ya llegan unos pocos. De 200 a 300 llegan bastantes menos. Y de ahí para arriba ya tienes que ser un Ferrari”
Y para eso, insiste, solo hay un camino: entrenar, insistir y volver a insistir.
El levantamiento de piedra le ha dado grandes momentos pero, como todo deporte, siempre hay una exigencia física. En su caso, el paso del tiempo dejó huella: dos caderas y una rodilla sustituídas, aunque Saralegi lo cuenta con humor. “He rejuvenecido con tres piezas nuevas”, dice entre risas. Sin embargo, detrás de estas lesiones hay una dura realidad. “Es como un tornillo: al principio le das vueltas con la mano, luego necesitas la llave inglesa y al final ni eso funciona. En mi caso, le hemos dado hasta saltar la llave inglesa y nos hemos quedado así”, explica. El ex deportista reconoce que quizá podría haber parado antes, pero también asume el coste. “Era una pelea entre dejarlo a medio gas o seguir con fuerza. Es lo que había que pagar por este oficio”, afirma.
Una vida ligada al deporte rural
Aunque ya se ha retirado como harrijasotzaile, el deporte rural sigue presente en su vida y la conexión con la piedra continúa a través de su entorno. Su hijo, Aitor Saralegi, comenzó en aizkora, aunque ahora ha optado por el fútbol tras fichar por el CA Osasuna. “Le dije: prueba con el fútbol y, si va bien, ya habrá tiempo para el hacha”, comenta. Su día a día ahora gira en torno al trabajo en el polideportivo de Lekunberri, a acompañar a sus hijos a los partidos de fútbol y, de vez en cuando, a la caza. “Tengo poco espacio libre pero, siempre que puedo, sigo de cerca competiciones y apuestas”, reconoce.
A diferencia de otros deportistas, Saralegi nunca tuvo un referente claro. Su objetivo siempre fue más personal.
“Lo que intentaba era mejorar mis propias marcas y seguir hacia adelante”
El ex harrijasotzaile no ha sido de fijarse mucho en los demás, sino de centrarse en dar lo mejor de sí mismo y llegar a su máximo nivel. “Se trata de entrenar un poco más que el día anterior, cuidarte y descansar mejor”, dice. Aunque reconoce que ahí está la dificultad: saber hasta dónde llegan los demás.
Desde sus inicios, el levantamiento de piedra ha evolucionado. La popularidad de disciplinas como el CrossFit o el aumento de competiciones ha acercado este deporte a futuras generaciones. Si antes eran “unos pocos”, hoy el panorama es mucho más amplio. Así que, si un joven quisiera seguir sus pasos, Saralegi lo tiene claro. “Hay que tener paciencia. A la primera no sale nada”, asegura. Él mismo es el ejemplo.
“Empecé con 12 años y el último récord lo logré con 34. Por lo menos todo ese tiempo hay que insistir”
La carrera de Miguel Saralegi no puede entenderse sin esa mezcla de esfuerzo, insistencia y pasión. Aunque ya no compite, su legado sigue presente en cada levantamiento, en cada plaza y en cada joven que decide intentarlo. Porque, como él mismo resume, en este deporte no gana el más fuerte, sino el que más insiste.




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