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OIARBIDE Y ERDOZIA LOGRAN LA VICTORIA EN ZUMARRAGA

  • Foto del escritor: plazaraunav
    plazaraunav
  • 21 mar
  • 2 min de lectura

Actualizado: 7 abr

Con una ventaja de dos minutos, los aizkolaris navarros se llevaron los 4.000 euros apostados contra la pareja guipuzcoana Etxeberria y Pikabea


Aritz Oiarbide y Jon Erdozia. Imagen: cedida


A las 18.00 horas del sábado, en el frontón Beloki de Zumarraga se podía escuchar a los navarros Aritz Oiarbide y Jon Erdozia, de 21 y 23 años, celebrar su victoria. Tras cortar veinte kanaerdikos en 39 minutos, los dos aizkolaris, primos de Etxarri-Aranatz, se hicieron con los 4.000 euros apostados. Unai Etxeberria e Igoin Pikabea, la pareja guipuzcoana de 19 y 21 años contra la que se desafiaron, necesitaron dos minutos más para terminar. 


Entre cánticos y gritos de euforia por parte del público, el duelo estuvo cargado de nervios, tensión y mucha expectación, pues un desafío con el hacha de esta magnitud no es habitual entre deportistas tan jóvenes. Por eso, la emoción de ver a nuevas generaciones tan implicadas en conservar el deporte rural y la rivalidad que venían arrastrando de competiciones pasadas, causó admiración entre los asistentes. 


“Al principio, con los nervios hemos empezado sin fuerza. Cogiendo el ritmo y con el tiempo, nos hemos tranquilizado y ha salido todo bien”, declaró Oiarbide.

Aunque la apuesta acabó en un final feliz para los navarros, no lo tuvieron fácil. Fueron Etxeberria y Pikabea quienes comenzaron tomando ventaja y superándolos en tiempo. Sin embargo, el octavo tronco se les atascó, provocando que los Erdozia les adelantasen. Con el décimo ya superaron a los guipuzcoanos en medio minuto. Y, en el tronco 16, contaron con casi un tronco de ventaja.  El desafío terminó a los 39 minutos para los navarros. Por su parte, Etxeberria y Pikabea cortaron el último tronco en el minuto 41



Tres meses de preparación desde que Oiarbide y Erdozia lanzaron el desafío con el objetivo de encontrar una motivación para el invierno. Una primera apuesta que dará pie a las siguientes y, quizá, anime a otros jóvenes a lanzarse al reto. Mientras tanto, los primos tienen claro cómo van a celebrar la victoria: “¡Juerga!”.


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